Las murallas de la Macarena conforman los restos del recinto amurallado de la Sevilla islámica, aunque durante muchos años se pensó que eran romanas. Dos tercios de las Murallas fueron restauradas entre 1984 y 1988 y en julio del 2006 se aprobó el proyecto de reforma del último tercio de la Muralla que quedaba por restaurar.
Históricamente una de las Puertas de acceso de la ciudad de Sevilla fue el Arco de la Macarena, situado junto a la Basílica de la Virgen de la Esperanza Macarena. Por ella, han pasado reyes como Isabel y Fernando los reyes católicos que atravesaron la puerta para acceder al interior de la ciudad.
En el Arco de la Macarena se contempla un azulejo que representa a la Virgen de La Esperanza Macarena, cinco lápidas de diferentes fechas y tres escudos, el de España, el de Sevilla y el de la Hermandad de La Macarena. El arco está fuertemente ligado a la imagen de María Santísima de la Esperanza Macarena, su Hermandad lo atraviesa anualmente al iniciar y al finalizar su estación de penitencia en La Madrugá del Viernes Santo.
A pocos metros del Arco y la Muralla de la Macarena, colindante con la parroquia de San Gil (anterior sede la Hermandad), está la Basílica de la Macarena.
El altar mayor de la Basílica está presidido por la imagen de la Esperanza Macarena, la cual goza de una inmensa devoción en Sevilla, siendo uno de los grandes símbolos del barrio de la Macarena y de la ciudad de Sevilla.