Fuentes que dejan caer el agua, palmeras y un ciprés centenario adornan nuestro jardín interior y aíslan al viajero de todo.
Un espacio ideal para el descanso, la lectura, el diálogo, disfrutar de una tapa o una cena, rodeado de historia arquitectónica, vegetación, aromas, sonidos ...
Desde la apertura de Hotel San Gil este espacio ha sido halagado por nuestros clientes.